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BENEFICIOS DEL CONSUMO DE MARGARINA SOBRE LA SALUD

Margarina y salud  cardiovascular

La sustitución en la dieta de la mantequilla por margarina puede suponer un importante beneficio para la salud. En una revisión de 20 ensayos clínicos en los que se cambió la mantequilla por margarina, manteniendo el mismo valor calórico, se comprobó que sustituir la mantequilla por margarina reduce la concentración de colesterol-LDL plasmático en un 3,8% (0,20 mmol/l) (1). Un metaanálisis de 60 estudios confirmó que reemplazar la mantequilla por margarina reduce la concentración de colesterol y, en consecuencia, mejora la salud cardiovascular (2).

La reducción de la colesterolemia mediante la disminución de la ingesta de ácidos grasos saturados puede llegar a suponer una reducción del riesgo de padecer cardiopatía isquémica de un 24%. Asimismo, la evidencia epidemiológica y clínica indica que puede reducirse la mortalidad por enfermedad coronaria mediante la sustitución de ácidos grasos saturados por poliinsaturados y una ingesta reducida de ácidos grasos trans (3).

En 46 familias estadounidenses, el consumo de mantequilla en sustitución del de margarina incrementó el colesterol-LDL en un 11% (IC 95%: 13 - 9%) en adultos y en un 9% en niños (IC 95%: 12 - 6%) (p<0,001 en ambos casos) (4).

Margarina y función cerebral

Los lípidos, específicamente los ácidos grasos omega-3, han aportado la primera demostración experimental coherente del efecto de la dieta sobre la estructura y la función cerebral. De hecho, el cerebro, después del tejido adiposo, es el órgano más rico en lípidos con la función exclusiva de participar en la estructura de la membrana celular. Se ha demostrado (5) que el déficit de ácido alfa-linolénico altera el curso del desarrollo cerebral y la composición y propiedades fisicoquímicas de las membranas celulares cerebrales (neuronas, oligodendrocitos y astrocitos). Esto lleva a modificaciones que inducen perturbaciones bioquímicas y fisiológicas y resulta en trastornos neurosensoriales y conductuales.

Por otra parte, los ácidos grasos omega-3 de la dieta están implicados en la prevención de ciertos factores de  enfermedad cerebrovascular (incluyendo la vascularización cerebral) y en ciertos desórdenes neuropsiquiátricos, particularmente la depresión, la demencia y la enfermedad de Alzheimer (5). Resultados recientes muestran que el déficit de ácido alfa-linolénico induce anormalidades más marcadas en unas áreas cerebrales que en otras, siendo el córtex frontal y la glándula pituitaria las áreas más severamente afectadas. Estas lesiones selectivas están acompañadas de desórdenes conductuales que afectan particularmente a ciertos tests (de habituación y de adaptación a nuevas situaciones). El déficit de ácido alfa-linolénico disminuye la percepción del placer.

Los ácidos grasos de la dieta son fundamentales para el desarrollo del cerebro. El déficit materno de ácidos grasos omega-3 puede provocar alteraciones neurológicas severas en el feto y en el niño lactante (5). El feto y la placenta dependen del suplemento de ácidos grasos esenciales de la madre para su crecimiento y desarrollo; los niños que han recibido suplementos de ácido docosahexaenoico (DHA) presentan un desarrollo mental y psicomotor significativamente mejor (3).

Por otra parte, el envejecimiento también está relacionado con niveles reducidos de DHA en el cerebro: el consumo de pescado está asociado a una reducción de la demencia y de la enfermedad de Alzheimer (6).

Margarina y APORTE DE VITAMINAS

Las margarinas son fuente de vitaminas A y D. (Figura 1).

Vitamina A

Pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles y es esencial para el organismo. Esta vitamina está presente en los alimentos de origen animal en forma de vitamina A preformada y se llama retinol, mientras que en los vegetales aparece como provitamina A, siendo también conocidos como carotenos (o carotenoides), entre los que destaca el beta-caroteno.

La ingesta diaria recomendada de vitamina A es de 900 µg en el hombre y de 800 µg diarios (7) en la mujer. Muchos cereales, zumos, productos lácteos y otros alimentos están enriquecidos con vitamina A. Frutas y vegetales, así como diferentes suplementos, también contienen beta-carotenos y otros precursores de la vitamina A (8-10).

Esta vitamina es fundamental para mantener un funcionamiento normal de la visión (11), del sistema inmunitario y del metabolismo del hierro, así como también contribuye a la diferenciación celular normal y al mantenimiento adecuado de la piel y las mucosas (12). 

Vitamina D

La vitamina D también pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles. Se encuentra en distintos alimentos en forma de precursor y también puede ser producida por nuestro organismo tras la exposición a los rayos ultravioletas (UV) emitidos por el sol. Estos alimentos tienen distintos precursores como el 7-dehidrocolesterol de origen animal y el ergosterol de origen vegetal, que con el estímulo de la luz solar se transforman en colecalciferol (provitamina D3) y ergocalciferol (provitamina D2) respectivamente, y que después de su metabolización hepática y renal se transforman en vitamina D activa (10,13). La ingesta diaria recomendada tanto en niños como en adultos es de 5 µg (7).

El rol más importante de la vitamina D es mantener los niveles de calcio y fósforo normales. Estimula la absorción intestinal de calcio y fósforo así como su reabsorción en los riñones. Los niveles de calcio son esenciales para la mineralización ósea, la transmisión del impulso nervioso y la contracción muscular.

El déficit de vitamina D es frecuente en las personas de edad avanzada. En el estudio de Hoorn (Holanda) se investigaron los factores potencialmente modificables que influyen en la concentración de vitamina D en 538 varones y mujeres de 60 a 87 años. El 51% de los estudiados tenían una concentración de 25-hidroxivitamina D inferior a 50 nmol/l en invierno. El consumo habitual (≥20 mg/día) de margarina enriquecida con vitamina D se asoció de forma inversa y significativa con una concentración insuficiente de vitamina D. Los autores señalaron que la escasez de alimentos enriquecidos con vitamina D en el mercado puede perjudicar la consecución de niveles adecuados de vitamina D en la población (14).

En los adultos menores de 65 años también hay una elevada prevalencia de déficit de vitamina D, especialmente en invierno y primavera. En un estudio en la población general, casi el 90% de los participantes tenía una concentración inferior a 75 nmol/l y más del 15% tenía una concentración inferior a 25 nmol/l (15). Se ha comprobado también que el consumo de leches y margarinas reforzadas con vitamina D mejora significativamente la concentración de 25-hidroxivitamina D en los niños (16).



Vitamina E

La vitamina E, igualmente perteneciente al grupo de las liposolubles, se presenta en ocho formas diferentes, denominadas tocoferoles y tocotrienoles. Cada forma tiene su actividad biológica propia. La absorción de la vitamina E es relativamente pobre; aproximadamente del 20% al 40% de la vitamina E ingerida es absorbida. Esta absorción depende de la capacidad para digerir y absorber los lípidos, por lo que tanto la bilis como las enzimas pancreáticas son esenciales para este proceso. Se deposita lentamente en hígado, músculo y principalmente en el tejido adiposo.

La vitamina E es un antioxidante natural que reacciona con radicales libres solubles en lípidos de la membrana celular. De esta forma, mantiene la integridad de la misma dando protección a las células ante la presencia metales pesados, radiaciones y otros agentes nocivos. En el sistema nervioso, la vitamina E también es esencial para mantener la integridad y estabilidad de la membrana axonal.

La vitamina E puede prevenir o retrasar enfermedades cardiacas (17,18) al limitar la oxidación del colesterol-LDL y es importante en la formación de fibras elásticas y colágenas del tejido conjuntivo, facilitando los procesos de cicatrización (10,19).
La margarinas enriquecidas suelen ser una fuente de vitaminas liposolubles, ya que una ración de ésta (10 g) puede alcanzar el 15% de la Cantidad Diaria Recomendada de  vitaminas como la D y E, además de contar con un perfil graso más saludable que la mantequilla (Figura 1).
La mayoría de las margarina son  fuente de vitaminas liposolubles más interesante que la mantequilla, ya que aporta más vitamina D y E con un perfil graso más saludable (Figura 1).



LA MARGARINA COMO ALIMENTO FUNCIONAL

Un alimento puede considerarse funcional si se demuestra satisfactoriamente que, además de sus efectos nutritivos, afecta beneficiosamente a una o más funciones del organismo de modo que mejora el estado de salud o bienestar o reduce el riesgo de enfermedad (20). La margarina, por sus características organolépticas y de consumo, es un excelente vehículo para introducir ingredientes funcionales. Quizás el ejemplo más destacado sea el de los esteroles vegetales.

Los esteroles vegetales o fitosteroles son compuestos naturales de origen vegetal presentes en alimentos como el aceite de girasol y de soja, así como en legumbres, frutos secos, cereales integrales, frutas y hortalizas. Se encuentran en pequeñas cantidades en algunos alimentos y su estructura es similar a la del colesterol humano. El efecto más importante de los esteroles vegetales es su capacidad de interferir en la absorción del colesterol a nivel intestinal. En condiciones normales, del total de colesterol presente en el intestino se absorbe de un 30% a un 60%. Los esteroles vegetales no son bien absorbidos por el tracto gastrointestinal (a pesar de ser químicamente casi iguales que el colesterol), por lo que su acción hipocolesterolémica se limita aparentemente al intestino, donde inhibe la absorción del colesterol (10,14,19,21-23).

Numerosos estudios clínicos han demostrado el efecto de la margarina enriquecida con esteroles vegetales sobre los niveles de colesterol total y de colesterol-LDL plasmáticos, así como sobre la reducción del riesgo cardiovascular. Entre ellos, destaca el estudio de Maki, Davidson y cols., donde se evaluó el efecto reductor del colesterol-LDL de una margarina baja en grasas vegetales, enriquecida con ésteres de esteroles vegetales como parte de una dieta Step I del Programa Nacional de Educación del Colesterol (NCEP). Los participantes consumieron 14 g/día de margarina enriquecida con ésteres de esteroles vegetales que aportaron 1,1 g (grupo de esteroles bajo) o 2,2 g (grupo de esteroles alto) de esteroles vegetales o una margarina control baja en grasa. El colesterol-LDL se redujo en un 7,6% y un 8,4% con 1,1 g/día y 2,2 g/día de esteroles vegetales respectivamente, en comparación con el grupo control (24).

En otro estudio, la margarina enriquecida con esteroles vegetales también redujo significativamente la concentración de colesterol en mujeres posmenopáusicas con hipercolesterolemia leve con o sin enfermedad coronaria (25).

En un estudio de prevención cardiovascular llevado a cabo en 2379 individuos de 28 a 76 años (Proyecto de Salud del Corazón, Limburg, Holanda), se investigó el efecto reductor del colesterol de la margarina enriquecida con esteroles vegetales durante un seguimiento de 4 años. El consumo medio de margarina fue de 14 ± 9 g/día. La mayor disminución del colesterol se produjo en quienes tomaron margarina y un fármaco hipolipemiante, donde apareció un efecto aditivo, ya que la reducción fue mayor que la de la margarina y el fármaco por separado (26) (Figura 2).

Este efecto hipocolesterolemiante se da de forma más importante sobre la fracción lipoproteica más aterógena, el colesterol-LDL. En un estudio controlado con placebo se consiguió una reducción del colesterol-LDL de un 13% y del colesterol total de un 8% (Figura 3) (27).

Asimismo, se ha propuesto que el consumo de margarina con ésteres de esteroles vegetales podría asociarse a cambios beneficiosos en la distensibilidad arterial. En un estudio de casos y controles, la distensibilidad carotídea fue mayor en quienes tomaron diariamente margarina durante 2 años. Hubo un efecto dosis-respuesta significativo, ya que la distensibilidad aumentó en función de la duración del consumo (29).

BIBLIOGRAFÍA