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FITOESTEROLES

Dr. Pedro Mata

Unidad de Lípidos. Servicio de Medicina Interna. Fundación Jiménez Díaz. Madrid.

Las enfermedades cardiovasculares representan el mayor problema de salud en nuestro medio. La enfermedad coronaria o cardiopatía isquémica (CI) es la complicación clínica principal de la aterosclerosis, lesión vascular que se produce por la interacción entre el colesterol transportado en las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y las células sanguíneas y de la pared vascular. La evidencia epidemiológica de que el colesterol plasmático y particularmente el cLDL tiene un papel causal en el desarrollo de la aterosclerosis se ha establecido en tres estudios históricos. El primero, el estudio de los Siete Países, demostró que la mortalidad por cardiopatía isquémica puede predecirse con el conocimiento de las concentraciones plasmáticas de colesterol en un determinado país. Además, se observó que las diferencias entre el consumo de grasas saturadas se correlacionaban con las concentraciones de colesterol y con el riesgo de cardiopatía isquémica en diferentes países (1). El segundo estudio demostró que la relación entre el colesterol plasmático y la cardiopatía isquémica es gradual y continua, especialmente con concentraciones de colesterol superiores a 200 mg/dl (2). El tercer estudio de investigación, el estudio del corazón de Framingham, se inició antes que los otros dos. Su objetivo fue identificar los factores comunes que contribuyen al desarrollo de la enfermedad coronaria en un grupo de más de 5000 hombres y mujeres. Después de un largo periodo de observación se demostró un mayor riesgo de cardiopatía isquémica en las personas con concentraciones plasmáticas elevadas de colesterol (3).

Por lo tanto, la hipercolesterolemia es uno de los principales factores de riesgo modificables. Numerosos estudios observacionales han confirmado el papel predictor y la existencia de una relación causal entre la hipercolesterolemia y la CI. Esta relación se ha observado en diferentes poblaciones, independientemente de la edad, del sexo y de la situación sociocultural y racial. Además, la reducción de la hipercolesterolemia disminuye la incidencia y mortalidad por cardiopatía isquémica y enfermedad cardiovascular en general. Un reciente metanálisis ha demostrado que por cada 10% de reducción en las concentraciones plasmáticas del colesterol total con tratamiento farmacológico activo, se disminuye un 15% la mortalidad coronaria cuando se compara con los individuos no tratados, y también disminuye un 11% la mortalidad total (4).

Con estos datos, es evidente que disminuir las concentraciones de colesterol sérico es beneficioso. Sin embargo, ¿cómo se alcanzan los objetivos deseables en las concentraciones plasmáticas de colesterol? Inicialmente se debe hacer una modificación de la dieta y de los hábitos de vida antes de usar fármacos hipolipemiantes (5,6). Los componentes mayores de la dieta que aumentan las concentraciones de colesterol total y cLDL son los ácidos grasos saturados, los ácidos grasos trans y, en menor grado, el colesterol de la dieta. Por otra parte, los factores dietéticos que reducen el cLDL incluyen los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, y en menor grado el uso de fibra soluble. Actualmente se pueden utilizar los esteroles vegetales, de los que hablaremos más adelante (tablas 1 y 2).

 

 

Tabla 1. Efecto de los nutrientes de la dieta sobre el perfil lipídico

Nutriente

Colesterol

Triglicéridos

LDL

HDL

COLESTEROL

ÁCIDOS GRASOS SATURADOS

 

 

 

 

Ácido palmítico

↑↑

↑↑

Ácido mirístico

↑↑

↑↑

 

Ácido láurico

Ácido esteárico

Ácidos grasos de cadena media

MONOINSATURADOS

 

 

 

 

Ácido oleico

POLIINSATURADOS

 

 

 

 

N- 6

N- 3

↓↓

−↓

ÁCIDOS GRASOS trans

ESTEROLES VEGETALES

 

Tabla 2. Estrategias dietéticas para reducir el colesterol

Dieta baja en grasa saturada y colesterol 

 =10 - 15%

Suplemento dietético:

 

      Fibra soluble (con 100 g/día de avena)

=2 - 5%

      Esteroles vegetales (fitoesteroles)

=10%

El sobrepeso y la inactividad física pueden aumentar el riesgo de enfermedad coronaria debido en parte a su asociación con concentraciones bajas de colesterol transportado en las lipoproteínas de alta densidad (HDL), mientras que la  sustitución de hidratos de carbono por grasa, especialmente ácidos grasos monoinsaturados, aumenta las concentraciones de cHDL. Los experimentos realizados en unidades metabólicas y en estudios bien controlados durante cortos periodos han demostrado que las dietas bajas en grasa saturada y colesterol reducen las concentraciones de colesterol de un 10% a un 15%. Sin embargo, en la mayoría de la población los consejos dietéticos reducen los niveles de colesterol sólo un 5% (7). Estas diferencias se deben principalmente a un pobre cumplimiento de los consejos dietéticos debido a la dificultad, la mayoría de las veces, en hacer los cambios necesarios en la dieta y en mantener una buena adherencia durante periodos prolongados.

Los alimentos funcionales son productos alimentarios que incorporan en el interior de un alimento habitual un ingrediente o nutriente que proporciona un beneficio médico o fisiológico específico, más allá del efecto puramente nutritivo (8). Este ingrediente o nutriente puede contenerlo de forma natural o añadida.

Los alimentos funcionales pueden tener un papel importante en la reducción de las concentraciones plasmáticas del colesterol, debido a que pueden ayudar a la población a cambiar su dieta sin grandes esfuerzos, ya que no requieren cambios en los hábitos de alimentación. Recientemente se han introducido margarinas enriquecidas con esteroles y estanoles vegetales, que actúan como un alimento funcional y reducen las concentraciones de colesterol total y cLDL, por lo que pueden tener un importante papel en el manejo de la hipercolesterolemia (9).

Esteroles vegetales

Desde hace más de 40 años se sabe que ciertos tipos de esteroles naturales, procedentes de las plantas y aceites vegetales y conocidos como fitosteroles, pueden disminuir las concentraciones plasmáticas de colesterol (10,11). Los esteroles son componentes esenciales de las membranas celulares, tanto en las plantas como en los animales. Los esteroles vegetales (fitosteroles) se encuentran de forma natural tanto en la forma libre como esterificada. Los esteroles vegetales son estructuralmente similares al colesterol y únicamente difieren por un grupo metilo o etilo en su cadena lateral (figura 1). A diferencia del colesterol, no son sintetizados en el organismo humano y se absorben mínimamente en el intestino. El mecanismo exacto de acción y sus propiedades reductoras del colesterol no se conocen con exactitud, pero los esteroles vegetales parecen inhibir la captación por el intestino delgado distal del colesterol procedente de la dieta y de la bilis, compitiendo con el colesterol por la incorporación en el interior de las micelas. Los esteroles vegetales no pueden añadirse a los alimentos con facilidad. En cambio, si se procede a su esterificación mediante ácidos grasos (12), se pueden incorporar a los alimentos (especialmente a la parte grasa, como las margarinas).


Figura 1. Estructura de los fitosteroles

Se han identificado más de 40 esteroles vegetales; los más abundantes son betasitosterol, campesterol y estigmasterol. En los estudios iniciales para reducir el colesterol con esteroles vegetales se utilizaron preparaciones cristalinas. Recientemente, el proceso de esterificación de los esteroles vegetales para formar ésteres de esterol o estanol les ha hecho más liposolubles, permitiendo su incorporación en margarinas para, así, poder ser comercializados como alimentos funcionales. Los fitosteroles pueden encontrarse en una amplia variedad de concentraciones en las fracciones liposolubles de las semillas, tallos, ramas y hojas. Son constituyentes tanto de plantas comestibles como ornamentales, incluidas las hierbas, arbustos y árboles. Como constituyentes naturales de la dieta humana, los esteroles vegetales se encuentran comúnmente como constituyentes minoritarios de los aceites vegetales comestibles y como productos basados en aceites vegetales como las margarinas. Puesto que las grasas son necesarias para solubilizar los esteroles, las margarinas son un vehículo ideal para los esteroles, aunque el yogur y la crema de queso también pueden usarse.

La ingestión dietética de fitosteroles varía ampliamente entre las diferentes poblaciones, dependiendo del tipo y de la cantidad de alimentos vegetales que comemos. Aunque los aceites para cocinar y las margarinas son el principal origen de los esteroles vegetales en la dieta, los fitosteroles también se consumen en las semillas, frutos secos, cereales y legumbres. La ingestión habitual de fitosteroles en una dieta normal se ha estimado en aproximadamente 100-300 mg de esteroles vegetales y 20-50 mg de estanoles por día. Sin embargo, en la población japonesa y en los vegetarianos hay una mayor ingestión: de 300 a 500 mg al día (tabla 3).

Tabla 3. Comparación de los aspectos fisiológicos del colesterol y de los esteroles

 

Colesterol

Fitosterol

Fitostanol

Ingestión de la dieta
(mg/día)

300-500

200-400
(hasta 1000 en
vegetarianos)

<10

Fuente dieta

Mantequilla,
lácteos, huevos,
carne

Aceites vegetales,
frutos secos, cereales

Aceite coco,
otros aceites

Síntesis endógena

 

colesterol biliar
800-1200 mg/día

no

no

Tasa absorción  

40-60%

<5%

0,1-2%

Concentración
plasma

140-320 mg/dl

0,3 - 1,7 mg/dl

0,3-0,6 mg/dl

Excreción 

40-60%

>95%

>98%

 

Absorción y metabolismo

Puesto que los fitosteroles no son sintetizados por el organismo humano, el consumo en la dieta es el único origen de los fitosteroles plasmáticos. Cuando se consumen alimentos ricos en fitosteroles, una pequeña fracción es absorbida a través del intestino delgado. Esto produce un aumento de los esteroles en plasma, pero sus concentraciones son siempre mucho más bajas que el colesterol endógeno. Sólo se absorbe alrededor de un 5% de los esteroles vegetales ingeridos y las concentraciones plasmáticas en personas sanas son al menos 100 veces más bajas que el colesterol circulante. Además, por la baja absorción por el intestino, los fitosteroles se mantienen en concentraciones plasmáticas muy bajas. Una vez absorbidos, los esteroles y estanoles de plantas circulan, al igual que lo hace el colesterol, en las partículas de lipoproteínas tanto en su forma esterificada como no esterificada.

Los posibles mecanismos por los que los esteroles y estanoles de plantas reducen la concentración plasmática de colesterol incluyen: 1) la inhibición de la absorción de colesterol en el intestino delgado a través de desplazar al colesterol de las micelas, 2) limitando la solubilidad intestinal del colesterol, y 3) disminuyendo la hidrólisis de los ésteres de colesterol en el intestino delgado13. Esta reducción en la absorción del colesterol disminuye el colesterol plasmático a pesar del aumento compensatorio en la síntesis de colesterol que ocurre en el hígado y en otros tejidos.

Cuando se comparan los efectos en la absorción del colesterol de los esteroles y estanoles se encuentra que los esteroles reducen la absorción ligeramente más que los estanoles cuando se comparan con el control (32% frente a 26%). Sin embargo, los ensayos clínicos que comparan entre sí las margarinas enriquecidas en esteroles y estanoles muestran una eficacia similar en la reducción del cLDL: 8%-16% para las cantidades de 1,8-2,5 g de esteroles o estanoles en las margarinas. Por lo tanto, no se encontraron diferencias significativas en las concentraciones plasmáticas de colesterol total y cLDL entre las margarinas enriquecidas en esteroles o estanoles cuando se consumen como parte de una dieta con un bajo contenido en grasa. Tampoco hubo diferencias en sus efectos sobre las concentraciones plasmáticas de HDL y triglicéridos (14).

Eficacia de los esteroles en la reducción del colesterol

El uso de margarinas enriquecidas en esteroles y estanoles como alimentos funcionales puede reducir el riesgo cardiovascular debido a la disminución de las concentraciones plasmáticas de colesterol en la mayoría de la población con niveles moderadamente elevados de colesterol. Una revisión sistemática de 14 ensayos aleatorizados, doble ciego, de estos productos ha demostrado su eficacia en adultos. Entre los grupos controles, las concentraciones plasmáticas medias de cLDL estaban moderadamente elevadas, variando desde 115 a 175 mg/dl. Se encontró una relación en la respuesta dependiente de la dosis hasta alrededor de 2 g de esteroles o estanoles de plantas por día con una reducción del cLDL de 15 a 20 mg (11). La reducción en las concentraciones plasmáticas de cLDL para cada dosis es significativamente mayor en las personas mayores que en las más jovenes (figura 2). Sin embargo, no aumentó la respuesta con dosis de esteroles más altas. Tampoco se ha encontrado efecto sobre las concentraciones de cHDL o triglicéridos. En esta revisión se demostró que las margarinas enriquecidas en esteroles y estanoles reducían consistentemente el cLDL hasta 20 mg en personas con hipercolesterolemia poligénica leve-moderada. Otros ensayos clínicos con margarinas enriquecidas en esteroles y estanoles han demostrado una reducción en las concentraciones plasmáticas de cLDL, independiente de la cantidad de grasa saturada y total de la dieta previa (15-18).


Figura 2. Efecto de los esteroles vegetales (2 g/día) en la reducción del colesterol LDL. Adaptada de Law M. BMJ 2000;320:861.

Por lo tanto, la combinación de medidas dietéticas con el uso de esteroles puede evitar el tratamiento farmacológico en algunos pacientes con hipercolesterolemia leve o moderada y, en otros, reducir las dosis de fármacos hipolipemiantes. Sin embargo, pocos estudios han examinado el efecto de estas margarinas enriquecidas en esteroles o estanoles en pacientes con hipercolesterolemia más grave o en combinación con un tratamiento farmacológico hipolipemiante.

La hipercolesterolemia familiar heterocigota (HF) tiene un elevado riesgo de mortalidad por enfermedad coronaria. Y sin un tratamiento eficaz hay un riesgo acumulativo de presentar un episodio coronario mortal o no mortal de hasta un 50% en hombres y alrededor de un 30% en mujeres a la edad de 60 años (19,20). El uso de margarinas enriquecidas en esteroles también puede tener un efecto aditivo en pacientes con hipercolesterolemia familiar tratados con dieta y fármacos reductores del colesterol como las estatinas. El tratamiento combinado de estatinas y esteroles vegetales inhibe tanto la síntesis como la absorción del colesterol. Un estudio aleatorizado y doble ciego con dos periodos consecutivos de 8 semanas demostró que una dieta con un contenido de grasa total del 33% a la que se añadieron 25 g/día de una margarina que proporcionó 2,5 g de esteroles vegetales, consigue una reducción media de 20 mg (11%) en el cLDL. Esta reducción se produce tanto en pacientes con hipercolesterolemia familiar heterocigota en tratamiento con estatinas como en pacientes con hipercolesterolemia primaria sin tratamiento farmacológico hipolipemiante. El tratamiento combinado de estatinas y esteroles vegetales puede ser particularmente útil en pacientes con hipercolesterolemia familiar que son pobres respondedores al tratamiento con estatinas. Diversos estudios sugieren que estos pacientes tienen unos bajos niveles de síntesis de colesterol endógeno, lo cual es secundario a un aumento en la absorción del colesterol debido a una excesiva ingestión de colesterol en la dieta o bien a influencias genéticas.

Los niños con hipercolesterolemia familiar, además del tratamiento dietético, pueden también necesitar la administración de resinas (secuestradores de los ácidos biliares). En esta población, las margarinas enriquecidas en esteroles o estanoles vegetales pueden ofrecer una alternativa al tratamiento farmacológico y también pueden ser útiles en combinación con dosis bajas de resinas, ya que los mecanismos de acción son diferentes. Así, el uso de una margarina enriquecida con sitostanol (con un aporte de 3 g/día) con una dieta baja en colesterol durante 6 semanas disminuyó el cLDL en un 15% (21). En un ensayo más reciente, 38 niños de 7 a 12 años con HF consumieron una margarina enriquecida en esteroles (1,5 g/día). Después de 8 semanas se demostró una reducción de aproximadamente un 10% en las concentraciones plasmáticas de cLDL (22). No se observaron cambios en las concentraciones plasmáticas de cHDL y triglicéridos. Tampoco hubo cambios en las concentraciones plasmáticas de retinol ni alfatocoferol. Sin embargo, las concentraciones plasmáticas de alfa y betacaroteno mostraron una reducción de un 11% y un 8%, respectivamente. Esta ligera reducción en las concentraciones plasmáticas de betacarotenos se puede compensar con una dieta rica en alimentos de origen vegetal, que son una buena fuente de carotenoides (23). Otros ensayos clínicos han confirmado la eficacia del tratamiento combinado, usando margarinas enriquecidas en esteroles y estanoles vegetales y una estatina en pacientes de alto riesgo con infarto agudo de miocardio previo y en diabéticos no insulinodependientes con hipercolesterolemia (24-26). También se ha demostrado un efecto aditivo similar en combinación con fibratos (27).

Conclusiones

La hipercolesterolemia es un factor de riesgo modificable para el desarrollo de cardiopatía isquémica. La grasa saturada y el colesterol de la dieta aumentan las concentraciones plasmáticas de colesterol. El aumento en las concentraciones de colesterol puede reducirse con el consumo diario de 1,5-2,4 g de esteroles vegetales (fitosteroles).

Los estudios clínicos con margarinas enriquecidas en esteroles y estanoles vegetales han demostrado una reducción en el colesterol total y en el cLDL, tanto en personas con concentraciones normales de colesterol como en hipercolesterolemias de leves a moderadas y graves; también en la diabetes mellitus tipo 2 con hipercolesterolemia y en combinación con estatinas (tabla 4). La respuesta es independiente, tanto con respecto a la cantidad de grasa total como de grasa saturada en la dieta previa. Y dicha respuesta se ha mantenido en un periodo de hasta 1 año de seguimiento (28). La ingestión diaria de aproximadamente 2-2,5 g tanto de ésteres de esterol como de estanoles disminuye las concentraciones de cLDL de un 10% a un 15%, con buena tolerancia. Utilizada como un alimento funcional, una margarina enriquecida en esteroles vegetales podría reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular hasta un 25% en la mayoría de la población con concentraciones moderadamente elevadas de colesterol. Para las personas con hipercolesterolemia moderada, el uso de la mencionada margarina con un adecuado consejo dietético podría reducir el cLDL de un 15% a un 20%. Esto significa que en algunos pacientes el tratamiento farmacológico puede evitarse y en otros permitiría reducir las dosis. En los niños con hipercolesterolemia familiar puede ser una alternativa a la toma de resinas. En los pacientes adultos con hipercolesterolemia familiar, ofrece un tratamiento aditivo y puede ser particularmente útil para las personas que respondan poco al tratamiento con estatinas.

Tabla 4. Uso de los esteroles vegetales en la práctica clínica

Hipercolesterolemia leve-moderada

Hipercolesterolemia poligénica grave

Diabetes con hipercolesterolemia

Niños con hipercolesterolemia familiar

Adultos con hipercolesterolemia familiar

Terapia combinada con fármacos hipolipemiantes

BIBLIOGRAFÍA