La OMS actualiza las revisiones sobre el impacto de diferentes ácidos grasos en nuestro organismo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado recientemente dos actualizaciones de revisiones sistemáticas sobre los efectos que tienen los ácidos grasos saturados (AGS) y ácidos grasos trans (AGT) sobre los lípidos sanguíneos, reforzando así los contenidos de los diferentes estudios sobre este tipo de ácidos grasos que se han ido publicando en los últimos años.

La principal conclusión que se extrae de la investigación es que para el perfil lipídico del plasma sanguíneo es más beneficioso reemplazar los ácidos grasos saturados y los ácidos grasos trans por grasas insaturadas, siendo las poliinsaturadas las más favorables. Además, concluye también que los ácidos trans de origen industrial y los procedentes de rumiantes tienen un impacto negativo en colesterol sanguíneo.

El profesor Ronald Mensik, de la Universidad de Maastricht, actualizó un metaanálisis previo (publicado en el American Journal of ClinicalNutrition en 2003) con 24 nuevos estudios. Mensik observó que reemplazar una mezcla de ácidos grasos saturados por ácidos grasos poliinsaturados o monoinsaturados era mucho más favorable que hacerlo sustituyendo ácidos grasos saturados por una mezcla de hidratos de carbono. Además, en comparación con la mezcla de hidratos de carbono, observó que una mayor ingesta de ácido láurico (C12:0),  mirístico (C14:0) o ácido palmítico (C16:0,) eleva los niveles de colesterol LDL y HDL y reduce los niveles de triglicéricos,  mientras que una mayor ingesta de ácido esteárico no tiene un efecto significativo en los niveles de lípidos del suero sanguíneo.

La segunda actualización, compuesta de 16 estudios, la llevó a cabo el profesor IngeborgBrouwer de la Universidad de Ámsterdam. Brouwer demostró que la reducción de la ingesta de ácidos grasos trans, reemplazándolos por ácidos grasos poliinsaturados o monoinsaturados, mejora los perfiles de lípidos y lipoproteínas disminuyendo el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.  Además, la sustitución de ácidos grasos trans procedentes de rumiantes y la sustitución de ácidos grasos trans de origen industrial por ácidos grasos mono y poliinsaturados afectan el perfil lipídico y lipoprotéico de la misma forma, exceptuando el impacto en los triglicéridos.

Los resultados de estos estudios refuerzan las conclusiones de otras investigaciones anteriores, reiterando la conclusión de que, en la alimentación, es mejor que predominen los ácidos grasos poliinsaturados o monoinsaturados, pues éstos son los que favorecerán la mejora del perfil lipídico en sangre y, por ende, el riesgo de problemas cardiovasculares.

Son alimentos ricos en ácidos grasos poliinsaturados los pescados azules, los frutos secos, y los aceites de semillas y derivados como las margarinas. Los ácidos grasos monoinsaturados se encuentran en varios alimentos, pero muy especialmente en el aceite de oliva.


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