Analizando las grasas trans en los productos alimenticios en España

Un nuevo estudio impulsado por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, el Ministerio de Sanidad, y los Servicios Sociales e Igualdad de Madrid, concluye que el contenido de grasas trans de los alimentos en España es bajo y que, además, se ha reducido significativamente en nuestro país desde 2010, confirmando así que actualmente el consumo de este tipo de ácidos grasos entre los españoles es bajo.

La ingesta de ácidos grasos trans es negativa para nuestro organismo, ya que no sola mente aumentan la concentración en la sangre de lipoproteínas de baja densidad (LDL), también llamadas«colesterol malo»,sino que también hace que disminuyan las lipoproteínas de alta densidad (HDL), también conocidas como «colesterolbueno».Esta situación da lugar a un incremento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Por ello, la ingesta de estas grasas debe ser lo más reducida posible.La Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, recomienda una ingesta de menos del 1% de la energía diaria.

El objetivo de este nuevo estudio ha sido conocer el contenido de ácidos grasos trans en los alimentos que se consumieron en España el pasado año 2015, y evaluar qué tendencia existe al comparar estos nuevos datos con los obtenidos previamente desde el año 2010.Para ello se analizó la composición grasa de 277 alimentos adquiridos en supermercados españoles en 2015, como carnes procesadas, cereales, margarinas, galletas, helados y patatas, entre muchos otros. Seguidamente se calculó el contenido en grasas trans en producto final y de la grasa total, y se compararon los resultados con los de un estudio similar realizado en 2010.

Los resultados obtenidos fueron muy positivos, ya que en 2015, la mayoría de los alimentos estudiados tenían menos de 0,2 g de grasas trans por 100g de producto, y menos del 2% de grasas trans respecto a las grasas totales. Al mismo tiempo los investigadores descubrieron también que productos como los aperitivos salados, dulces y pasteles, chocolates, galletas o patatas fritas habían sufrido una reducción positiva de ácidos grasos trans comparado con los años anteriores.

Un buen ejemplo de estas mejorías sería la margarina, cuya elaboración antiguamente incluía la hidrogenación parcial, que propiciaba la aparición de grasas trans. Desde hace ya 20 años el proceso de elaboración de las margarinas en España no incluye hidrogenación parcial y, por lo tanto, su contenido en grasas trans es menor al 0,2%, tal y como indica este nuevo estudio.

Los resultados de este nuevo estudio son muy positivos y demuestran que cada vez existe una mayor concienciación sobre la importancia de tener una alimentación equilibrada que, sumada a unos hábitos de vida saludables y chequeos médicos regulares, nos permita tener un corazón saludable.

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