Aumenta la presencia de grasas saturadas en la alimentación de los europeos

La presencia de grasas en la alimentación es imprescindible, a pesar de que tradicionalmente algunos sectores hayan afirmado lo contrario. Se trata de compuestos esenciales para el correcto funcionamiento del organismo, por lo que su ingesta es fundamental. Sin embargo, no todas las grasas tienen los mismos beneficios ni repercuten por igual en la salud. Entonces, ¿qué debemos tener en cuenta?

Principalmente es necesario entender que, en función de su impacto en la salud,podemos categorizar las grasas en tres tipos: grasas saturadas, grasas insaturadas y grasas trans. Su ingesta en la alimentación varía de unos países a otros; sin embargo, según un reciente estudio elaborado en 24 países europeos, en la actualidad la población no las está consumiendo de la manera ni en la proporción correcta.

Según la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, los ácidos grasos saturados deberían suponer hasta un máximo de un 10% de la energía total diaria ingerida; los ácidos grasos poliinsaturados tendrían que representar entre el 6 y 11%, mientras que lostrans deberían suponer menos del 1% del total. El resto, hasta llegar al máximo del 30-35% del total de ingesta calórica que se recomienda que provenga de los lípidos, debe proceder de los ácidos grasos monoinsaturados. A pesar de estos consejos nutricionales y según un estudio  publicado en el EuropeanJournal of LipidScience and Technology, se ha detectado que estos porcentajes no están siendo respetados y que se está otorgando un mayor protagonismo a las grasas saturadas, lo que repercute negativamente en la salud de los ciudadanos.

De esta manera se ha descubierto que en realidad los europeos están ingiriendo entre un 9 y un 15% de su energía diaria en forma de grasas saturadas, y entre un 4 y un 11% de poliinsaturadas.

Con estos índices los investigadores descubrieron que en 22 de los 24 países analizados, la mayoría de la población excedía la recomendación de AGS, mientras que solo en 15 de los estados se mantenía correctamente la ingesta de AGP.

Esta situación se debe principalmente al tipo de alimentación que se mantiene, en la que tienen amplia presencia los productos de origen animal. Mientras que en los países en los que el contenido de grasas poliinsaturadas es mayor se ingieren más frutas, verduras y aceites vegetales y algunos de sus derivados como la margarina.Entre estos últimos se encuentran curiosamente los países situados más al sur de Europa donde la famosa “dieta mediterránea” tiene mayor implantación.

Mantener este tipo de alimentación tiene beneficios claros y demostrables en la salud de los ciudadanos, ya que los AGP inciden directamente en la protección de la salud cardiovascular. Ya solo nos queda tomar conciencia y conseguir una Europa no sólo más sostenible, si no también más saludable. 


To Top