El consumo de alimentos marinos y alimentos vegetales ricos en omega-3, asociado a un menor riesgo de sufrir cardiopatías

JAMA Internal Medicine ha publicado recientemente un nuevo estudio que analiza la relación entre la ingesta de grasas omega-3 de origen marino y de origen vegetal con el riesgo de padecer enfermedades coronarias (CHD).

El estudio evaluó la asociación entre los marcadores biológicos de los ácidos grasos omega-3 (EPA, DPA, DHA y ALA) y la enfermedad cardíaca coronaria (CHD), utilizando datos de 19 estudios observacionales, incluyendo 45.637 participantes de 16 países diferentes que no presentaban enfermedad coronaria al inicio de la investigación. Durante el seguimiento, que duró una media de 10 años, hubo 7.972 incidentes de cardiopatía coronaria, 7.157 infartos de miocardio no mortales (MI), y 2.781 episodios de cardiopatía coronaria fatal. La investigación incluyó a la mayoría de los estudios de cohortes que están disponibles hasta la fecha, y todos los estudios siguieron definiciones estandarizadas y metodología estadística.

Los resultados de esta gran investigación observacional muestran que los biomarcadores de la ingesta de ácidos grasos procedentes de pescados y mariscos ricos en omega-3 se asociaron con un riesgo menor, de aproximadamente el 9%, de cardiopatía coronaria fatal.  En el caso del ácido graso omega-3 procedente de alimentos vegetales (ALA), la disminución del riesgo fue también de un 9%.

Los autores concluyeron que el consumo habitual de productos marinos y de origen vegetal con ácidos grasos omega-3 se asocia con un riesgo menor de enfermedad coronaria fatal. Asimismo, añaden que la información obtenida de este estudio, combinada con la asequibilidad y accesibilidad global de estos alimentos, apoyan la importancia del ácido alfa linolénico (ALA) en la mejora de la salud cardiovascular global, remarcando que el consumo de alimentos ricos en este ácido graso debe ser alentado.

Las conclusiones extraídas a partir de este estudio no hacen más que reforzar la importancia de mantener una alimentación variada, que incluya pescados o mariscos ricos en omega-3, como por ejemplo arenque, sardinas, atún o salmón, entre otros pescados azules. Además, es básico consumir productos de origen vegetal, como frutos secos o como aceites de semillas y derivados como la margarina, que aportan diferentes nutrientes esenciales, sin olvidar que los cereales, las frutas, las verduras y las hortalizas deben ser la base de nuestra alimentación:  una buena alimentación saludable y equilibrada, que ayude a reducir el riesgo de sufrir cardiopatías.

To Top