Las grasas ¿Es hora de cambiar las recomendaciones?

Limitar el consumo de ácidos grasos saturados sigue siendo la piedra angular de las recomendaciones sobre grasas en una alimentación idónea para cuidar la salud del corazón, a pesar de la controversia existente sobre su relación con el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV). 

La Federación de Sociedades Europeas de Nutrición (FENS en sus siglas en inglés) organizó un simposio en Berlín en octubre de 2015,alojado por la International ExpertMovement to ImproveDietaryFatQuality (IEM),  donde tres expertos en grasas alimentarias y salud abordaron distintos aspectos sobre recomendaciones en la ingesta de ácidos grasos.

Ronald Mensik, de la Universidad de Maastricht (Holanda), JulieLovegrove, de la Universidad de Reading (Reino Unido) y Ursula Schwab, de la Universidad del Este deKuopio(Finlandia) debatieron sobre la evidencia que vincula la ingesta de ácidos grasos saturados con el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

El primer ponente del simposio fue Mensink, quien habló sobre la complementariedad de los estudios de cohorte prospectivos y los ensayos aleatorios controlados, enfatizando la importancia de que, si se reduce la ingesta de ácidos grasos saturados, éstos se reemplazan en general por otros nutrientes. Además comentó que, aunque los ácidos grasos saturados se metabolizan de forma distinta proporcionándonos energía, la manera en que afectan a la salud es aún es imprecisa, por lo que se requieren estudios más profundos y con otros criterios de valoración para descubrirlo.

JulieLovegrove abordó con mayor profundidad la cuestión del reemplazamiento, afirmando que substituir los ácidos grasos saturados por ácidos grasos insaturados se asocia a una reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Schwab, por su parte, concluyó su charla centrándose en la importancia de los patrones dietéticos para lograr la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares, observando que algunos patrones dietéticos basados en principios saludables y adaptados a costumbres locales, preferencias alimentarias y estacionalidad son efectivos para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otras enfermedades crónicas.

Los participantes en el simposio coincidieron en que las directrices dietéticas deberían seguir recomendando limitar el consumo de ácidos grasos saturados en la dieta pero, al mismo tiempo, destacaron la importancia de sustituir estos ácidos grasos por ácidos grasos poliinsaturados para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

La sustitución de los ácidos grasos saturados por ácidos grasos poliinsaturados tiene un efecto  favorable en la reducción de colesterol “malo”, conocido como LDL-C (“LowDensityLipoprotein”) y, por lo tanto, reduce el riesgo de padecer enfermedades del corazón.  Esto también sucede con los ácidos grasos monoinsaturados, pero los resultados son menos concluyentes.

Los ponentes también concluyeron que las recomendaciones dietéticas deberían no focalizarse en nutrientes individuales sino en alimentos, así como patrones dietéticos más saludables como, por ejemplo, la mediterránea, la dieta DASH o las dietas saludables nórdicas, que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 u otras enfermedades crónicas.

Es por ello que, desde Instituto Flora, te recomendamos seguir unas pautas dietéticas que limiten el consumo de grasas saturadas. En su lugar, las recomendaciones de ingesta de grasa total pueden cumplirse igualmente consumiendo ácidos grasos insaturados (presentes en alimentos como los frutos secos, el pescado azul, el aguacate, aceites y derivados como las margarinas), ya que ello contribuirá a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.


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