Pequeños cambios en la alimentación para una mejor salud cardiovascular

A veces, modificar nuestra alimentación con alternativas más saludables puede parecer una tarea complicada cuyos beneficios sólo se hacen evidentes a muy largo plazo. Un nuevo estudio publicado recientemente en el British Journal of Nutrition intenta derribar este mito para mostrar que, con pequeños ajustes sencillos en nuestra alimentación diaria, podemos empezar a mejorar nuestra salud cardiovascular de una manera evidente y tangible,en poco tiempo.

En el estudio participaron 115 adultos de entre 25-70 años que presentaban hipercolesterolemia moderada y que no estaban bajo ningún tipo de tratamiento con estatinas. Estos participantes fueron sometidos a un ensayo clínico doble ciego en el que, durante 8 semanas, a la mitad del grupo se le modificó su dieta mientras que el resto mantenía una dieta de control. El objetivo era investigarlos efectos que estas modificaciones podían tener en los niveles de colesterol.

Los ajustes de la nueva dieta se centraron, principalmente, en intercambiar productos de consumo habitual con más grasas saturadas por otros con más grasas poliinsaturadas, especialmente omega-6. Así, por ejemplo, se sustituyó la mantequilla por la margarina.Después del periodo predeterminado, los resultados mostraron que el grupo al que se le había modificado la dieta había reducido sus niveles de colesterol total en un 9% y los de colesterol LDL o “colesterol malo”en un 11% en comparación con  las cifras obtenidas por el segundo grupo que no había ajustado su dieta. Además, la nueva alimentación también resultó en una reducción del consumo de carbohidratos y una mayor ingesta de proteínas y fibra.

Los resultados de este estudio demuestran que ajustar nuestra alimentación sustituyendo algunos de los productos que consumimos diariamente por alternativas no es complicado y puede tener un impacto que ya es palpable y evidente en un corto período de tiempo. En este sentido, destaca la importancia de sustituir alimentos ricos en grasas saturadas por alternativas ricas en grasas poliinsaturadas, por ejemplo los aceites vegetales o la margarina. Estos cambios, combinados con un estilo de vida activo y ejercicio moderado regular, ayudarán a reducir los niveles de colesterol elevados y, como consecuencia, reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.


To Top