Recomendaciones para una alimentación que ayude a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares

Actualmente existe un debate continuo centrado en el impacto de las grasas en la salud y sobre qué alimentos son más recomendables. Varios estudios han demostrado asociaciones entre distintos tipos específicos de grasas en la dieta y enfermedad cardiovascular.

El estudio de investigación médica Specific dietary fats in relation to total and cause-specific mortality de la Harvard School of Public Health publicado en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA), apoya las recomendaciones dietéticas actuales de reemplazar las grasas saturadas por grasas insaturadas y confirma que existe una fuerte evidencia que demuestra la relación entre consumo de grasas no saturadas y la reducción del riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular.

Por ello, se recomienda hacer pequeños cambios en la alimentación para mejorar significativamente la salud a largo plazo.Por ejemplo, se puede considerar la sustitución de la mantequilla por alternativas con menos grasas saturadas y ricas en omega 6 como es la margarina, un hecho especialmente importante para ayudar a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte en el mundo con una estimación de 17,5 millones de personas en 2012, lo que representa el 31% de todas las muertes a nivel mundial.

Desde Instituto Flora, recomendamos introducir en la dieta alimentos que contengan grasas insaturadas y reducir los niveles de grasas saturadas. La sustitución de la mantequilla por la margarina es una manera fácil de reducir el nivel de grasas saturadas en la alimentación, pero también existen otras formas de introducir las grasas insaturadas en la dieta incluyendo alimentos como los frutos secos, aceites vegetales y aguacatey reducir el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas como el queso curado, la carne roja o la mantequilla.

Sustituir grasas saturadas por insaturadas en la dieta contribuye al mantenimiento de niveles normales de colesterol sanguíneo, un importante factor para reducir el riesgo de infarto e ictus y mantener una buena salud del corazón. Además de una alimentación dónde predomine el consumo de grasas insaturadas, también es recomendable realizar actividad física regular para mantener el cuerpo activo y evitar el sedentarismo, así como reducir el estrés del día a día.

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