Un estudio analiza el impacto que tendría un futuro donde aumente la ingesta de grasas saturadas

Un nuevo estudio publicado en PLOS ONE ha analizado el impacto que tienen las grasas saturadas en el riesgo de sufrir enfermedades del corazón en la población sueca teniendo en cuenta la tendencia actual del país, dónde el consumo de grasas saturadas está aumentando. Aunque el estudio se centra en esta población escandinava, los resultados extraídos son igualmente reveladores, especialmente para todos aquellos países donde, como sucede en Suecia, la ingesta de grasas saturadas sigue creciendo.

Los autores valoraron dos escenarios diferentes para el año 2025 en Suecia. En el primer escenario se consideraba el impacto que tendría disminuir la ingesta de grasas saturadas al 10%E (energía) mediante la sustitución de éstas por grasas poliinsaturadas (90%) y grasas monoinsaturadas (10%).

En contraposición, el segundo escenario estimaba el impacto que tendría en el país el consumo de grasas saturadas si éste continúa en alza como actualmente, estimando que sería del 20%E en 2025.

Al realizar este estudio,los investigadores consideraron que las recientes tendencias positivas observadas en la alimentación y el estilo de vida de la población sueca,como la reducción del 5% en el consumo de tabaco, la reducción del 10% en el consumo de sal o la disminución del 5% en la inactividad física, también se mantendrían. Los resultados del estudio confirmaron que estas mejoras en el estilo de vida,por sí solas, eran muy positivas. Se traducían en 380 muertes menos por enfermedades del corazón en el año 2025 en comparación con el 2010 (un 6,4% menos). Además, se estimó que si la población sueca también disminuyese el consumo promedio grasas saturadas al 10%E, habría un total de 810 menos muertes, un 14% menos, en 2025.

Por lo contrario, analizando el segundo escenario, se observó que en el caso de que la ingesta de grasas saturadas aumentase en un 20%E tal y como se prevé, el descenso de la mortalidad esperada gracias a la reducción del tabaquismo, el consumo de sal y la actividad física, quedaría anulado y aproximadamente se podrían producir 20 muertes adicionales (un 0,3% más).

En conclusión, dicha investigación ha demostrado que la tendencia actual en el incremento de la ingesta de grasas saturadas en Suecia (aunque estos resultados podrían aplicarse a otros países con tendencias similares) podría contrarrestar los beneficios de otras tendencias positivas en el estilo de vida como la reducción del tabaquismo, la reducción del consumo de sal o el incremento de la actividad física. No obstante, si se redujese la ingesta de estas grasas saturadas al 10%E y se aumentara el consumo de grasas poliinsaturadas y ácidos grasos monoinsaturados, se duplicarían los beneficios a aportar a nuestro corazón, sumados a las otras tendencias positivas.

Por ello es muy importante que junto a la reducción del tabaquismo y el consumo de sal, y el aumento de la actividad física semanal, se reduzca la ingesta de grasas saturadas y se incluyan en la alimentación alimentos ricos en grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas, presentes en alimentos como los frutos secos, el pescado azul, el aguacate o aceites vegetales y derivados como las margarinas.Todo ello nos permitirá tener una vida mucho más saludable y reducir el riesgo de padecer una enfermedad del corazón.


To Top